miércoles, 20 de marzo de 2013

Programa de apoyo conductual positivo


Diseño de medidas preventivas de conductas desafiantes en  situaciones de crisis y tener previsto algunos pasos o procedimientos a seguir:

1.- Ignorar la conducta problemática (cuando sea posible)

2.- Proteger al sujeto, o a los otros, de las consecuencias físicas de la conducta.

3.- Contener momentáneamente al sujeto durante los episodios de la conducta problemática.

En ocasiones puede ser necesario si está solo un adulto con un grupo de alumnos, aislar a la persona, acompañándole a una zona libre del espacio posible o, al revés, llevar al resto del grupo a una zona más segura y supervisar a la persona que está en situación de crisis. Es importante solicitar ayuda de manera controlada, para ello puede utilizarse un timbre con contraseña o mediante un recurso más normalizado usando un interfono. Retirar la contención de manera gradual, es decir, en la medida que la persona va desistiendo de su intención de, por ejemplo, agredir.

4.- Retirar o evitar todo lo que pudiera provocar peligro (p.e., producir lesiones a la persona).

5.- Proporcionarle señales (conocidas técnicamente como "estímulos discriminativos”), que suscite una conducta no problemática. A veces da resultado hablarle con calma y tono comprensible, expresándole frases cortas y con pocas gesticulaciones. Realizar una valoración, en base a los conocimientos que poseemos sobre el curso de la situación en crisis que haya presentado antes, con el fin de hacernos una composición de lugar de las necesidades que vamos a precisar o de los recursos que anteriormente ha sido preciso emplear.

6.-Prestarle apoyo emocional positivo, informándole de la mejoría que vaya teniendo y recordándole que nos tiene a su lado para ayudarle. Es muy importante sacar partido entre las crisis. El mejor momento -como venimos repitiendo reiteradamente- para poner en marcha una interacción en problemas de comportamiento es cuando éstos no tienen lugar, cuando no se dan.

Programación basada en el modelo de apoyo conductual positivo:

a) Manipulaciones ecológicas. Con frecuencia, la aparición de conductas desafiantes son consecuencia de la interacción entre las necesidades individuales de la persona y el contexto ambiental o interpersonal en el que se desenvuelve. Por lo tanto, habrá que establecer cambios físicos, programáticos e interpersonales, que puedan influir positivamente en la aparición de conductas desafiantes. Precisamente, la evaluación funcional nos permite identificar esos factores ambientales para actuar sobre ellos, modificándolos y, de esa manera, modificar las conductas alteradas o inadecuadas.

- Factores físicos. Se trata de intervenir sobre aspectos ambientales como la luz, ruido, distribución de espacios, agrupamientos, etc., que puedan favorecer esas alteraciones de conducta. En último término, se utilizarán cambios bidireccionales, buscando que la persona vaya acomodándose y asimilando situaciones reales, que le permitan una conducta adaptativa en su entorno.

- Factores programáticos. Realizar las adaptaciones adecuadas en los elementos básicos del currículo, programar sobre entornos significativos, adecuar las actividades a las características de cada sujeto, presentar la información de forma comprensible, motivante y que le permita la elección y control de sus propias acciones. En este sentido, muchas veces aparecen comportamientos negativos como consecuencia de un excesivo control y nivel de exigencia desajustado. Estos factores deben ser objeto de una evaluación y planificación, de tal manera que se puedan producir cambios o modificaciones en el entorno como parte integrante de una estrategia que nos permita reducir o eliminar ese problema de conducta.

- Factores interpersonales. Tener, adoptar y mantener una actitud positiva por parte de los profesionales que intervienen con el alumno es una herramienta muy poderosa. Es importante convertirnos en señal de refuerzo, vincular una relación positiva con la comunicación, creando intereses compartidos, e interacciones y comunicación reciproca.

b) Enseñanza en Entornos Significativos. Además de trabajar en el entorno aula, es importante que los procesos de enseñanza y aprendizaje se desarrollen en contextos naturales. Diseñando actividades significativas que posibiliten al niño desenvolverse en la vida diaria. Es muy importante proporcionarle claves que le permitan autorregular su propia conducta, propiciándole una mayor flexibilización que le facilite expresarse con un mayor grado de espontaneidad, y vaya alcanzando mayores cotas de autonomía personal, mayor autodeterminación y, en definitiva, un mayor control sobre sus propia vida. Se trata de crear ambientes motivante, significativos, afectivos, positivos, claramente predecibles y ajustados a sus necesidades, intereses y capacidades.

c) Enseñanza de habilidades comunicativas. Una verdadera equivalencia funcional significa que la conducta comunicativa da lugar a un efecto muy similar o idéntico al producido por la conducta problemática a la que está intentando reemplazar. Es preciso elegir el sistema de comunicación adecuado, incrementar la comunicación y mejorar el lenguaje comprensivo; con ello se persigue el desarrollo de la comunicación por todos los medios y estrategias posibles, siendo el único criterio fundamental lograr una comunicación efectiva y funcional.

d) Promover la enseñanza de habilidades de planificación, habilidades adaptativas, habilidades sociales, etc. La falta de competencia social y de interacciones adecuadas está en la base de los problemas de conducta. Por eso, la enseñanza de habilidades sociales, junto con la intervención comunicativa, constituyen pilares básicos en la prevención de las conductas desafiantes. Es necesario enseñar a Jorge:

* Habilidades básicas de interacción social
* Habilidades para hacer amigos
* Habilidades relacionadas con los sentimientos y emociones
* Habilidades de adaptación personal y de tolerancia
* Habilidades para la solución de problemas interpersonales
* Habilidades para afianzar la autoestima

Todas ellas son alternativas adecuadas a las conductas problemáticas y un soporte esencial de la intervención educativa.

e) Estructuración Espacio–Temporal. Una organización adecuada del entorno ayuda al alumno a comprender mejor el medio, y a predecir los acontecimientos que suceden habitualmente en él, de forma que puedan desenvolverse con mayor autonomía. La estructuración del entorno mediante claves u otro tipo de ayudas visuales o auditivas, tienen como finalidad que reciban por adelantado información suficiente sobre lo que va a suceder y lo que se espera de él, potenciando su capacidad para controlar e incidir en su entorno. De esta manera nos estamos “vacunando” ante la presencia de conductas desafiantes, estamos realizando una actividad preventiva. Se trata de eliminar las barreras psicológicas con las que se encuentra, sustituyendo una serie de claves complejas, abstractas y poco perceptibles, por claves concretas, sencillas y duraderas, de tal forma que permitan a Jorge mejorar sustancialmente en su:

_ Capacidad de autocontrol
_ Dominio y control de entorno
_ Mayor flexibilidad
_ Un mayor grado de espontaneidad, favoreciendo así competencias de interacción.

Mediante fotos, dibujos, pictogramas, carteles, y otro tipo de ayudas, se ordenan temporalmente las acciones principales de la jornada diaria con paneles informativos, agendas personales, relojes adaptados etc.

La estructuración del ambiente se refiere fundamentalmente a dos variables relacionadas entre si: el espacio y el tiempo.

La ordenación del espacio se realiza mediante señales que permitan entender más fácilmente los sucesos y ejercer control sobre los mismos. Utilizamos pictogramas, símbolos y carteles para señalar las diferentes dependencias del centro: marcadores de puertas, de mobiliario, y diferentes rincones de las aulas.

La ordenación temporal se realiza mediante fotos, dibujos, pictogramas, carteles y otro tipo de ayudas, con el objeto de ordenar temporalmente las acciones principales de la jornada diaria con paneles informativos, agendas personales, relojes adaptados etc.

Las Agendas personales, calendarios, relojes adaptados, espacios personalizados, paneles emocionales... son instrumentos que facilitan al alumno organizar su espacio y su tiempo; favorecen el aprendizaje para programar los acontecimientos sociales relevantes de la vida cotidiana, logrando con ello el mayor grado de autonomía e independencia posible.

Se pretende con ello que el alumno vaya tomando conciencia y organizando su espacio y su tiempo. Con el panel del aula van aprendiendo a estructurar su tiempos en el colegio, con las agendas personales este horario se personaliza, no quedando reducido al tiempo que pasan en el centro, sino aprendiendo a organizar también el espacio fuera de él: asistir a una fiesta de cumpleaños de un amigo, salir de paseo con..., ir al club, montar en bici, visitar a..., revisión médica...ver la tele... Es decir, que aprenda a anticipar y programar los acontecimientos sociales relevantes, organizando sus necesidades particulares y aprendiendo a planificarse.

lunes, 4 de marzo de 2013

Reflexión en tiempos de Cuaresma,Camino a la Felicidad



 

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida". Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo: "Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean."
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.
Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar, y también razones para morir y descansar.
Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser EL: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total. Y en su mente recordó aquella sentencia que dice:
"Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos".
            Hoy vivimos en un mundo con mucho maquillaje, lo que cuenta es la fachada, la apariencia, la imagen que damos a los demás, por eso el triunfo de la cirugía estética.
         Estamos en el mundo del ocio y de la diversión, es importante pensar poco, vivir distraídos  (“sálvame”, “lo que se avecina”, “gran hermano”), nos detenemos en los chismorreos, nos interesa la vida o vidorra de muchos que viven sin valores.
         El ocio lo relacionamos con diversión y alegría, pero el ocio es un negOCIO que busca evadirnos (miremos los grandes centros comerciales de moda, centros de ocio en donde pasas el día pero dejas la cartera), vivir volcados hacia fuera, el exterior, sin preocuparnos de echar raíces y así nos vamos convirtiendo en fachada y poco más.
Hoy nos presentan como modelos a los deportistas (“quiero ser como Beckham”), actores, cantantes… con sonrisas y muchos flash… pero son modelos que duran poco, que se pasan pronto de moda, que son exprimidos como naranjas.
 Nada desea tanto el corazón humano como ser feliz. El logro de la felicidad se ha impuesto en nuestra cultura como el único objetivo.
Todos hemos oído el lema de la publicidad de los autobuses, primero en Londres y luego en Madrid: "Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida". Me pregunto ¿qué imagen damos los cristianos, o qué imagen tienen muchos de Dios y de la religión o qué significa disfrutar de la vida?
Algunos con mala fe y otros por falta de experiencia personal, intentan hacer creer a la gente que la fe en Dios es algo que constriñe, pesa y condiciona. Mi experiencia personal es que la fe en Dios y en su Hijo Jesucristo libera, da alas, humaniza. Ella nos hace disfrutar de la vida de verdad.
         El eslogan contrapone la existencia de Dios a disfrutar de la vida. Es una protesta contra la religión que sofoca, contra un código religioso basado en mandatos, prohibiciones y exigencia de sacrificios, contra lo que acentúa la negatividad de la vida. ¿Por qué incomoda a los cristianos, si el Evangelio es una buena noticia? Jesús trajo un mensaje de esperanza; sanó, perdonó y alivió el sufrimiento; transmitió ganas de vivir y de luchar; anunció una salvación aquí y ahora, para la vida, la del reino de Dios. Nadie acusaría a Jesús de obstaculizar la felicidad humana.
Hay que disfrutar de la vida, exista Dios o no. El problema es ¿qué entendemos por disfrutarla? Para muchos es una mezcla de bienestar material, hedonismo y sexualidad, y pasarlo bien. Para otros, esto no basta, es insuficiente y hay que buscar algo más. ¿El qué? Querer y ser querido, compartir y participar, contribuir a la justicia, la paz y la felicidad de los otros. La confrontación radical no es entre ateos y cristianos, sino entre los que ponen las metas de su vida en la mezcla de dinero y sexo que domina nuestras sociedades, y los que, del modo que sea, ponen el acento en las relaciones personales, y en la justicia y fraternidad que derivan de ella. Según lo que se entienda por felicidad, así nos clasificamos.

         Nosotros tenemos otro modelo que después de 2.000 años no se ha pasado de moda, Jesús. Nos habló el servicio, de entregar la vida, de perder, de morir…. Y todo esto para hacer un mundo como Dios quiere (el Reino de Dios). El nos invita  a la alegría que dura, no al ocio que distrae y se pasa.
Las Bienaventuranzas son recetas para la felicidad. Sabíamos que existen recetas de cocina, recetas para adelgazar y otras muchas recetas, pero lo que no sabíamos es que existen recetas para la felicidad. Se nos ofrecen recetas que nos aseguran que seremos muy felices. Las más interesantes son las de los grandes viajes, cruceros… y se nos dice: “Y serás muy feliz, es un placer...”
Hay otras recetas para la felicidad que se refieren al yoga, a nuevas técnicas de relajación, de acupuntura, que nos ofrecen un gran placer y felicidad.
Las ofertas, de lo más variadas, se multiplican.
Unas insisten en almacenar abundantes recursos materiales e invertirlos en comodidad y placer. Se habla de CALIDAD de vida, pero para muchos es igual a la CANTIDAD de cosas que tenemos.
Otras hablan de cuidar la vida anímica, mantener el equilibrio psíquico, no complicarse la vida, relacionarse sólo con quienes nos resulte gratificantes.
Ambos caminos ofrecen una perspectiva individualista: no te dediques sino a ti mismo, o al mínimo círculo familiar o de tus cuatro amig@s, y sólo si te gratifican y te hacen feliz.
Hoy para muchos una receta para la felicidad es el aislamiento. Me pongo los auriculares, le doy al volumen y ya está, me aíslo de todo y de todos. Hay que desconectar, es la forma de ser feliz.
Pero la pregunta sigue ahí: esta felicidad, ¿cuánto dura? Se trata de una felicidad y unas sensaciones momentáneas, pasajeras, no perduran en el tiempo ni en el corazón.
También Dios quiere que seamos felices, aunque a veces lo olvidamos, o no sabemos descubrirlo. Con frecuencia, en nuestras vidas e historias hemos vivido y presentado a Dios como ajeno a la realización humana y a la dicha, o peor como un aguafiestas (cf campaña “probablemente Dios no existe). Un Dios que se complace con el dolor y el sufrimiento, pero que es contrario al Dios de Jesús: 1 Jn 4,8 “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor”, y 4,18-19 “No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos amó primero”.  
¿Cómo y dónde conseguir la felicidad que Dios nos propone?
Jesús propone una receta que no falla. Y esta receta no te hace feliz sólo por unos momentos, sino que perdura en el tiempo y llega hasta lo más íntimo de tu ser, es una receta, una oferta hecha por Jesús hace 2000 años: LAS BIENAVENTURANZAS. Jesús nos invita a mirar al futuro, a vivir con esperanza, eso  nos hace no desalentarnos, no instalarnos en la desgana ni la apatía, no resignarnos.
Jesús nos propone ser inmensamente felices siguiendo una receta: las bienaventuranzas; es más que una receta, es una propuesta en libertad para aquellos que quieren ser realmente felices.
Cada uno de nosotros debe elegir. O seguir las recetas falsas, las recetas trampa que no llenarán nunca tus ansias de felicidad, o seguir con coraje y entusiasmo estas recetas que nos propone Jesús en las Bienaventuranzas, es decir: la felicidad para siempre.
Con las bienaventuranzas, Jesús propone un nuevo modelo de sociedad que él llama “Reino de Dios”. Este Reino podemos definirlo como “una situación humana, en la cual el hombre no está sometido a ningún otro poder que no sea el del amor, por eso es un reinado de libertad, de vida, de fraternidad, de justicia y de paz”. El Reino de Dios es lo que ocurre cuando reina Dios en lugar de cualquier otro poder.

 Seamos cristianos o no, en general nos tomamos a Jesús en serio. Hay algunas excepciones notables, pero por lo general no amamos a nuestros enemigos, no ponemos la otra mejilla, no perdonamos setenta veces siete, no bendecimos a quienes nos maldicen, no compartimos lo que tenemos con los pobres y no ponemos toda nuestra esperanza y confianza en Dios. Tenemos nuestras excusas: yo no soy ningún santo, eso no es para todos, es un gran ideal, pero no es muy práctico en estos tiempos…. Mi propuesta será que aprendamos a tomar a Jesús en serio, y esto es precisamente lo que necesitamos hacer hoy en día” (Albert Nolam “Jesús, hoy. Una espiritualidad de libertad radical”).
Estamos tan acostumbrados a oír el Evangelio que ya nos aburre. Ya sabemos de qué va, cómo termina, lo que nos pide y lo que nos propone. La verdad cuando se lee en nuestras Iglesias no se ven caras radiantes. A lo más se ve una cierta atención, una cierta veneración. Y, sin embargo, continuamos a decir que es una Buena Noticia. Pero, cuando me dan una buena noticia de verdad, cuando me dan una sorpresa agradable, mi actitud es muy distinta de la que tengo en la misa cuando el cura lee el Evangelio. Y, sin embargo, Jesús nos propone la felicidad:El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc 1,15). O sea, que Jesús quiso de veras ser una buena noticia para nosotros, dio su vida, se dejó matar, para ser “la” Buena Noticia. Nosotros en cambio la hemos transformado en doctrina, en preceptos, buenos, pero aburridos. La hemos transformado en un peso, que demasiadas veces “cargamos sobre las espaldas de los demás y nosotros no tocamos ni con un dedo”, como dijo Jesús.

Una de las experiencias mejores que el misionero vive anunciando el Evangelio entre los pobres es descubrir que, de veras, Jesús y su Palabra son una buena noticia, una auténtica gozada. ¿Será que, tal vez, sólo lo descubren los pobres? Estos días queremos leer aquellas famosas “Bienaventuranzas del Evangelio” como una buena noticia dicha hoy para nosotros y que puede transformar nuestra vida de cada día, haciéndola más libre y más humana.
Las bienaventuranzas responden al deseo natural de felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazón del hombre a fin de atraerlo hacia él, el único que lo puede satisfacer. 
Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos.
El Sermón de la Montaña  es el tesoro central del Evangelio, las Bienaventuranzas son la joya de la corona. El creyente seguidor de Jesús debe pararse a mirarla, contemplarla, quererla y apropiársela.
Lo normal entre los cristianos es que conozcamos bien las Bienaventuranzas; lo ideal es que las interioricemos, haciéndolas vida.
Mt 5,1-12Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo

«Dichosos los pobres con espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que gimen,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los indigentes,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los hambrientos y sedientos de la justicia,    porque ellos serán saciados. 
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los agentes de la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por (su) justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos. 
Dichosos sois cuando os insulten, y persigan y digan toda calumnia contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa es grande desde los cielos; pues así persiguieron  a los profetas predecesores vuestros.”

Dichosos los que eligen ser pobres,
porque ésos tienen a Dios por rey.
Dichosos los que sufren,
porque ésos van a recibir el consuelo. 
Dichosos los sometidos,
porque ésos van a heredar la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de esa justicia, porque ésos van a ser saciados.
Dichosos los que prestan ayuda,
porque ésos van a recibir ayuda. 
Dichosos los limpios de corazón,
porque ésos van a ver a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos.
Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque ésos tienen a Dios por rey.
Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía.
Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido.

          Si es de verdad cristiano si se vive a fondo el mensaje de Jesús que está bien resumido en las Bienaventuranzas. Los santos son los que han vivido las Bienaventuranzas.
}      El programa de vida de las bienaventuranzas tiene una dimensión misionera. Para nosotros es muy importante, ciertamente, descubrir en ellas el camino de la felicidad son dicha, antes que exigencias; gozo, antes que entrega. Pero no hemos de olvidar que el don de vivir las bienaventuranzas se nos hace no sólo para nosotros. Se nos otorga este don y este gozo con vistas a los demás. “Brille así vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen al Padre celestial” (Mt 5,16)
}      Vivir las bienaventuranzas es, en efecto, dar testimonio de un estilo de vida distinto al que vive la mayoría de las personas. Constituyen un modelo básico de ver y vivir la vida. Con ellas expresamos que entendemos la vida de otra manera
        
 “Y tu ¿Para quién caminas?”

Programa de Habilidades Sociales para Trastornos con Espectro Autista


PROGRAMA PARA EL DESARROLLO DE HABILIDADES BÁSICAS DE INTERACCIÓN SOCIAL Y DE COMUNICACIÓN[1]

ÍNDICE.

NIVEL 1. FACILITAR LA ATENCIÓN HACIA LOS OTROS, CONTINGENCIA SOCIAL Y TOMA DE TURNOS.

Fase 1. Percepción de relaciones contingentes entre las acciones propias y de otros.
Fase 2. Facilitación del contacto ocular.
Fase 3. Facilitar la toma de turnos.
Fase 4. Discriminación entre contingencia e imitación.

NIVEL 2. IMITACIÓN Y HABILIDADES DE ATENCIÓN CONJUNTA.

Habilidades de Imitación.

Fase 1. Imitación de esquemas familiares.
Fase 2. Imitación de esquemas nuevos.
Fase 3. Imitación contingente a la de otros niños.

Comunicación y atención conjunta.

         Fase 1. Comunicación para satisfacer un deseo.
         Fase 2. Compartir actividades.
Fase 3. Uso del contacto ocular en el contexto comunicativo.
Fase 4. Atender a señales no verbales de los demás y dirigir la atención del otro.
PROGRAMA PARA EL DESARROLLO DE HABILIDADES BÁSICAS DE INTERACCIÓN SOCIAL Y DE COMUNICACIÓN


NIVEL 1. FACILITAR LA ATENCIÓN HACIA LOS OTROS, CONTINGENCIA SOCIAL Y TOMA DE TURNOS.

Fase 1. Percepción de relaciones contingentes entre las acciones propias y de otros.

       La finalidad de esta primera fase es ayudar al niñ@ a darse cuenta y percibir las relaciones de contingencia entre sus comportamientos y los del adulto. Para ello, éste debe imitar exactamente, con juguetes u objetos, las mismas acciones que el niñ@.

         Las imitaciones deben ser tan parecidas como sea posible a las acciones del niñ@, pero exageradas.

         Se debe conseguir la atención previa del niñ@, colocando el objeto o el juguete dentro de su campo visual.

         Los objetivos de esta primera fase son, pues:

Ø      El niñ@ atiende a las acciones del adulto.
Ø      El niñ@ se da cuenta de que las acciones del adulto siguen a sus propias acciones.




Fase 2. Facilitación del contacto ocular.

         Muy a menudo, los niñ@s con bajos niveles de competencias sociales y comunicativas suelen focalizar su atención, o bien en el juguete u objeto que tienen entre sus manos, o bien en el juguete u objeto que tiene el adulto, más que en la cara de éste.

         La finalidad de esta segunda fase es cambiar la atención del niñ@ desde el juguete u objeto hacia la cara del adulto.

         La estrategia es prácticamente la misma que la de la fase anterior, excepto que la mirada hacia la cara del adulto se facilita poniendo éste su rostro dentro de la línea de visión del niñ@.

         Al tiempo que imita la acción del niñ@, el adulto debe poner el objeto delante de su cara. De esta manera, si el niñ@ mira hacia el objeto o hacia el juguete, verá también la cara del adulto. Éste puede mostrar una expresión emocional positiva exagerada (p.e., sonreir) cuando el niñ@ mire en su dirección.

         Los objetivos que se pretenden conseguir en esta segunda fase son:

Ø      El niñ@ comienza a mirar a la cara del adulto.
Ø      El niñ@ se da cuenta y percibe que el adulto está siguiendo su acción.       

Fase 3. Facilitar la toma de turnos.

         La finalidad es que el niñ@ aprenda la naturaleza de “ida y vuelta” de las interacciones. En momentos determinados el adulto debe esperar unos segundos antes de imitar al niñ@, para comprobar si él o ella está esperando a que el adulto le imite (espera estructurada). Este tipo de alternancia imitación-espera crea la sensación de una toma de turnos, en la cual el niñ@ realiza una acción (mira) después de la espera del adulto, y entonces el adulto vuelve a imitar. Es posible que el niñ@ disfrute con esta actividad y pueda llegar a considerarla un juego, deteniendo repentinamente sus acciones, o acelerándolas, o ralentizándolas, para ver si el adulto le sigue.

         Los objetivos de esta fase son los siguientes:

Ø      El niñ@ espera la imitación del adulto.
Ø      El niñ@ empieza a cambiar sus propias conductas y mira a ver si el adulto cambia su conducta.
Ø      El niñ@ muestra signos comportamentales de que está participando en un juego.

Fase 4. Discriminación entre contingencia e imitación.

         El propósito de esta fase es que el niñ@ aprenda que la toma de turnos en las interacciones puede tener lugar sin necesidad de que el adulto imite exactamente su conducta. En vez de hacer una imitación exacta, el adulto hace modificaciones pequeñas de la conducta. Por ejemplo, el adulto puede hacer lo mismo pero con diferente juguete, o usando el mismo juguete, hacer algo diferente. Por ejemplo, puede alterar (aumentar o disminuir) la velocidad de la acción. Si el niñ@ emite sonidos o palabras, se puede modificar la forma o la entonación de la emisión.

         Los objetivos de esta cuarta fase son:

Ø      El niñ@ llega a anticipar las imitaciones del adulto, aún cuando no sean exactas.
Ø      El niñ@ sigue disfrutando en interacciones de toma de turnos.


NIVEL 2. IMITACIÓN Y HABILIDADES DE ATENCIÓN COMPARTIDA.

El trabajo en este nivel se puede iniciar después de que el niñ@ empiece a atender sistemáticamente a la imitación del adulto.

Habilidades de Imitación.

         Ampliar y profundizar en las habilidades de imitación es muy importante, dado que es la base sobre la que se apoyan gran cantidad de intercambios sociales en la infancia. Imitar acciones sin objetos, o con objetos, favorece la adquisición y el aprendizaje de habilidades comunicativas y sociales.

Fase 1. Imitación de esquemas familiares.

         La finalidad de esta fase es que el niñ@ imite las acciones del adulto, y que lo haga de manera espontánea. La estrategia consiste en introducir un esquema (ya sea motor, verbal o vocal) que el niñ@ ha mostrado en otras ocasiones. Para ello, cuando el niñ@ esté en condiciones óptimas de atención e interacción, se introduce una acción familiar simple con un objeto. La primera acción debe ser algo que haya hecho el niñ@ muy recientemente (unos minutos antes). En ningún caso la acción debe ser la misma que el niñ@ estaba realizando. Puede que se necesiten varios intentos y que el niñ@ tarde en imitar. El adulto volverá a imitar la acción del niñ@ después de varios intentos por facilitar la imitación espontánea del niñ@.

         Los objetivos son:

Ø      El niñ@ imita espontáneamente esquemas familiares simples con juguetes.
Ø      El niñ@ imita espontáneamente sonidos, verbalizaciones y expresiones familiares (relacionadas con las acciones).
Ø      El niñ@ imita espontáneamente esquemas complejos con objetos y/o sonidos, verbalizaciones y expresiones familiares.

Fase 2. Imitación de esquemas nuevos.

       El propósito de esta fase es enseñar al niñ@ a imitar espontáneamente acciones nuevas. La estrategia es la misma que la de la fase anterior, excepto en que se introducen esquemas no familiares. El adulto inicia la actividad con esquemas que son modificaciones evidentes de acciones familiares del niñ@, y progresa lentamente hacia acciones más novedosas.

         Los objetivos de esta fase son los siguientes:

Ø      El niñ@ imita espontáneamente modificaciones claras de esquemas familiares con objetos y/o sonidos, verbalizaciones y expresiones.
Ø      El niñ@ imita, o intenta imitar, espontáneamente esquemas totalmente nuevos con objetos y/o sonidos, verbalizaciones y expresiones.

Fase 3. Imitación contingente a la de otros niños.

         La finalidad de esta fase es que el niñ@ utilice sus habilidades de imitación para que comparta una actividad con otro(s) niñ@(s). El adulto debe tener preparada una actividad con el mismo material que está usando el niñ@, para proponérsela al primer niñ@ que se acerque espontáneamente. La actividad debe permitir la participación conjunta de ambos niñ@s. Por ejemplo, si se está jugando con plastilina se puede pedir al otro niñ@ que haga lo mismo que está haciendo el niñ@.

         Los objetivos de esta fase son:

Ø      El niñ@ atiende a la acción que realiza el otro niñ@.
Ø      El niñ@ imita acciones del otro niñ@ para completar una actividad.

Comunicación y Atención Compartida.

Fase 1. Comunicación para satisfacer un deseo.

       El propósito de esta fase es motivar al niñ@ a que se comunique espontáneamente con el adulto para obtener algo que desea (objeto, alimento, acción, etc.). Esto se consigue utilizando objetos interesantes para el niñ@ dentro de una caja transparente difícil de abrir, o fuera del alcance del niñ@ pero a su vista. El adulto debe estar pendiente del niñ@, y cuando éste intente abrir la caja o alcanzarla, abrírsela o dársela para que consiga el objeto. El adulto debe hacer esto regularmente varias veces, después esperar a que el niñ@ realice alguna acción (gestos, sonidos, palabras, etc.) para indicar al adulto que quiere el objeto que está dentro de la caja, y entonces dárselo inmediatamente.

Esto también se puede hacer, por ejemplo, durante el recreo, dándole algo que le guste comer. No tardará en pedir ayuda para que alguien le abra la puerta, o le ayude a ponerse el abrigo.

Los objetivos son:

Ø      El niño inicia actos espontáneos de comunicación (gestos, mirada, lenguaje) para pedir un objeto, acción o ayuda.




Fase 2. Compartir actividades.

       La finalidad de esta fase es facilitar al niñ@ la participación y la comunicación acerca de las actividades que esté compartiendo. Los objetos que se seleccionen deben requerir la ayuda de otra persona (p.e., jugar con pelotas, con pompas de jabón, etc.). Los objetos que por su naturaleza dirigen la atención del niñ@ hacia la cara del adulto son los más indicados.

         Los objetivos son:

Ø      El niñ@ pide ayuda espontáneamente durante una actividad compartida.
Ø      El niñ@ pide al adulto que participe en una actividad.
Ø      El niñ@ pide al adulto que participe en una rutina social.

Fase 3. Uso del contacto ocular en el contexto comunicativo.

       El fin de esta fase es enseñar al niñ@ que sus propias señales no verbales (principalmente la mirada) tienen mucha importancia en la comunicación con otras personas. Esto se favorece con una pausa del adulto antes de cumplir la petición del niñ@ (espera estructurada). Normalmente el niñ@ tenderá a mirar espontáneamente a la cara del adulto para activar el inicio de la acción. Otra estrategia puede ser fingir confusión o que no se entiende la petición del niñ@. Por ejemplo, si el niñ@ pide una acción, iniciar una acción totalmente distinta, detenerse y atender al niñ@ esperando a que nos mire. También preguntar al niñ@ si quiere A o B, y mostrarse dubitativo hasta que el niñ@ mire a la cara del adulto; después cumplir inmediatamente la petición.

         Los objetivos de esta fase son los siguientes:

Ø      El niñ@ inicia actos comunicativos de petición mientras mira a la cara del adulto, combinando contacto ocular con las peticiones.

Fase 4. Atender a señales no verbales de los demás y dirigir la atención del otro.

         La finalidad de esta fase es que el niñ@ empiece a tener en cuenta señales no verbales más complejas que muestra el adulto mientras él realiza una petición. Una vez que el niñ@ mira consistentemente a la cara del adulto para controlar la ejecución de su petición (mirada de monitorización), el adulto realiza una señal no verbal muy exagerada para indicarle si va a realizar o no la acción que el ha requerido. De esta manera, el niñ@ podrá aprender que algunas señales no verbales de los demás pueden ser muy importantes en la comunicación. Ocasionalmente, el adulto puede hacer como que no presta atención al niñ@, para motivarle a que dirija la atención del adulto con llamadas.

         Las habilidades de llamada se pueden trabajar individualmente, partiendo de situaciones muy exageradas en las que el adulto no atiende a nada (p.e., tapándose la cara con el brazo sobre la mesa al ver que el niñ@ inicia una petición) y acercándose al niñ@ para que sea muy fácil que éste toque al adulto.

         Los objetivos son:

Ø      El niñ@ empieza a atender a señales no verbales que muestra el adulto.
Ø      El niñ@ dirige la atención del adulto hacia un objeto o actividad.





[1] Programa desarrollado por L.G. Klinger y G. Dawson.

Cómo contagiar la lectura


La lectura: cómo contagiar ese virus tan beneficioso

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono...todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una bronca., pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse…

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.
Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra Cómo fomentar los hábitos de lectura, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

Entre los ocho y los doce años se generan muchos hábitos y aficiones; los niños están abriéndose al mundo, conociendo posibilidades y adquiriendo autonomía de movimientos. Es pues una edad adecuada para desarrollar un hábito lector que pueda consolidarse después en la adolescencia. Los padres tenemos un papel a jugar en la creación y consolidación de este hábito. Pero hay que tener claro que las estrategias para conseguir un hábito lector presentan unas peculiaridades diferentes a las que solemos emplear para conseguir otros propósitos. Es ineficaz plantearlo como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños "odiaran la literatura". Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las "distracciones" que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso "virus". Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes: 
La primera: Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.


La segunda: Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.


La tercera: Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.


La cuarta: Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.


La quinta: Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.


La sexta: Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.


La séptima: Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.


La octava: Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.


La novena: No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
Para terminar, el consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva